En el caso de Calidad del agua, nos referimos a que sus propiedades físico-químicas cumplen con las especificaciones del proceso o el fin que tienen que atender. En este caso, el agua debe cumplir con las expectativas o necesidades del cliente para que su proceso se ejecute correctamente.

Para algunos procesos necesitamos unas características del agua muy concretas:

El agua para consumo húmano debe cumplir en el caso de nuestra legislación el RD 1400/2003, en instalaciones de Riesgo de Legionella el RD 865/2003, en Piscinas el RD 742/2013. Al margen de este cumplimiento legislativo el usuario puede buscar el acondicionamiento de esa agua que pese a cumplir la normativa vigente, es incrustante y por lo tanto busca algún sistema para que no le genere los problemas de incrustaciones calcáreas en las tuberías de su vivienda, que el funcionamiento de los electrodomésticos sea correcto y duradero, que las condiciones de la higiene sean adecuadas optimizando el uso de productos de higiene, que la cocción de ciertos alimentos sea correcta o puede buscar que el agua tenga una baja cantidad de sales minerales, o que esté equilibrada en la proporción de esas sales que subjetivamente busca para adecuar su sabor a sus percepciones organolépticas. Cuando se trata de comparar aguas embotelladas siempre existen discrepancias entre los diferentes consumidores, que son lógicas debido a la diferencia de la composición química de las mismas. Nos podríamos preguntar ¿Qué agua sabe mejor? La respuesta es: Depende de quién la saboree y de sus gustos o costumbres de consumo.

Por otro lado si nos vamos a usos Industriales podemos encontrarnos con que en el proceso que estamos manejando el agua debe estar ausente de componentes incrustantes, que su índice de Langellier sea equilibrado, que la exigencia es tal que su conductividad debe ser baja, etc…

Si nos vamos al campo médico y farmacéutico las exigencias de conductividad de esa agua para cumplir con las especificaciones correspondientes nos exigen la utilización de sistemas adecuados para cumplir con las mismas y que no es equivalente entre unos usos y otros: Los parámetros de conductividad para un agua utilizada en hemodiálisis que en el agua utilizada para fabricar inyectables en incluso si nos vamos a estudiar las diferentes farmacopeas (normas que se deben cumplir en nuestro caso en la calidad del agua para usos farmacéuticos) las especificaciones incluso de las técnicas a utilizar de la farmacopea europea y la americana son ligeramente diferentes.

Pero también se puede decir que todas las características del agua que cumplen con las expectativas del “cliente” no son adecuadas para todos los usos.

En el caso de aguas residuales en función de su procedencia y de su punto de vertido ni el tratamiento ni las exigencias legislativas van a ser las mismas, pero el cliente Final (la administración correspondiente) puede estar satisfecho o no con esa calidad final.

Por tanto y en conclusión la calidad del agua siempre depende de las exigencias del cliente final.

Calidad del agua

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